
Había una vez siete cabritillos y una madre. La madre se fue al mercado y les advirtió: -No abráis la puerta porque hay un lobo feroz y puede comeros.
El lobo entró pero no pudo porque tenía la voz áspera y tuvo una idea: Fue al molinero y le pidió huevos para comérselos. Entró y se comió a 6 cabritillos y al pequeño no se lo comió.
-Vamos hijo haz lo que te digo, dijo la madre. Coge piedras e hilo. Cuando el lobo se levantó se cayó al río.
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